La frase preferida de todo censurador fascista: «Tú… ¿por qué no te callas?» (Jaume D’Urgell)

¿Cómo se atreve el cómplice de Franco a tutear a un presidente electo? ¿Puede un militar inmiscuirse impunemente en asuntos de política exterior? ¿Qué intereses defiende el autócrata? ¿Qué es lo que el franquista coronado no quiere que escuchemos? Bien, he aquí la respuesta: no nos da la gana callar, porque estamos cambiando el mundo de base.

Estupor y vergüenza al contemplar las imágenes: un usurpador fascista, consiguió colarse entre los miembros de la delegación española que acudió a la Cumbre Iberoamericana. El sujeto en cuestión —un militar—, no consiguió ocultar su intolerancia sectaria al escuchar la intervención del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y contra todo pronóstico, osó interrumpirle, bramando censura.

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11 Noviembre 2007. Uncategorized.

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